sábado, 25 de abril de 2009
vida
sábado, 28 de febrero de 2009
Batallas
Pensé que me quebraría en un millón de pedazos y que sería difícil volverme a armar, pero me engaño a mi misma. Me caí y levante al mismo tiempo, tuve ganas de llorar tantas veces y me tragué esas lágrimas que querían escapar de mis ojos, forzando a mi cuerpo a límites de los que no me creí capaz. Fallé y perdí la fe que me tenía, por un momento me encontré suspendida en el infinito lamentando mi situación, pero que más podía hacer así soy, exigiéndome donde no puedo y cegada ante la autocrítica.
Ahora la vida es un claro vaso de agua. Temo, sí, temo ante esta aparente felicidad y facilidad, ante esta inesperada estabilidad, temo porque todo desaparezca de un momento a otro y me quede sola. Lucho contra mis demonios, esos que me dicen que estoy sola y que lo estaré por siempre, pues para alguien como yo no hay ese alguien que me entienda; lucho contra esa parte de mi que me hunde y desvía, que me cubre los ojos con manos pegajosas y grasosas, negras de maldad; contra un ejercito de malos recuerdos y me protejo con el escudo de un mejor futuro, el de un camino claro y una vida segura.
Maldita y eterna lucha que no acaba nunca ¿por qué? ¿acaso no merezco la felicidad también?
Basta! Cállate ¿ que hace? ¿por qué te vuelves a cuestionar? ¿por qué caes en ese juego destructivo otra vez? Calla de una vez y mira lo que tienes en frente.
El miedo guiaba mi vida y cuesta correrlo de ella.
miércoles, 11 de febrero de 2009
meaningless reflection
La oscuridad de la noche parece calmarme. Eso de sentir el viento acariciar tu cara, poniendo en alerta a tu cuerpo a punto de tener frío, pero no aun.
El contraste entre el sonido de la calle y en del hogar es abismante; el primero es una penumbra algo cansada, una rasposa corriente de ladridos y ramas chocando unas contra otras, el fugaz motor de un auto alejarse en la carretera y el clásico grillo alegrando las bromas más incomodas, un fugaz recordatorio del cansancio; el segundo es cálido, lleno de luz y vida, risas y gritos pendientes de la televisión que sin descanso transmite programación sin sentido y estúpida, pero esclavizante, el lejano sonido del televisor se sienta con la tranquilidad de las habitaciones vacías, una, y las que resguardan a una que otra alma, dos y tres. Tiene sentido sentir la noche, un respiro helado inspirador, sin sentido.
El día tan despiadado y calculador, una jaula sin barreras. El reloj como guardia y las nubes como testigos.
La luz es todo. La noche y dentro ¿dentro? Sí dentro, la casa llena de luz artificial lista para ahuyentar los más ridículos temores que renacen cuando esta luz se va. La noche, luz. Sí, luz oscura e imposible, tenue y oculta bajo formas y texturas, ondas energéticas que colisionan en objetos tenues. Todos son lo mismo, blanco, negro, día y noche. No. Son distintos ¿cierto? Que tienen de distintos ¿la luz? Es la misma, ¿cuál es la diferencia? Ninguna ¿entonces? No lo sé. La diferencia es como el amor, está pero no sabes donde, ni porque, pero está… es real.
Amor ¿ que es eso? Eso que te hace pensar estupideces, pero que sé yo de amor. Nada, mucho, poco… todo.
¿qué sentido tiene escribir sin saber? El mismo que tiene respirar, lo necesitar para vivir, porque sin él no eres nada, dejas de existir como te conoces, te hace quien eres. ¿no dicen que eres lo que haces? Que extraño. Si hago el amor soy amor, si hago sexo soy sexo y si hago nada ¿seré nada? ¿Es posible hacer nada? ¿es posible?
Me pregunto que es posible e imposible. El cielo es el límite… dicen. Y que pasa con la muerte ¿ no es otro límite? ¿O es sólo otro peaje para continuar el camino?. ¿Qué hay más allá? ¿qué es más allá?. Tantas preguntas y tan pocas respuestas ¿o serán demasiadas respuestas, pero no las preguntas correctas?. Eso. Sí, eso es.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
De una pesadilla a una realidad
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Las luces, cruzando la escena, hacían figuras de muertes horribles, chispas que reventaban las voces de los condenados, palabras de perdición que emanaba de sus bocas como bilis ácida y todo parecía tan real. Despertó sudando en una cama que no reconocía, en una habitación que no era de ella, en un mundo que la quería muerta ¿qué es esto? Tu vida. ¿qué es esto? Gritó, antes de darse cuenta que realmente nada había cambiado, todo estaba en su lugar y las cosas eran las misma, sólo ella había mutado y su mente la estaba poniendo a prueba.
Tratando de despertar se sentó en la orilla de la cama justo frente al baño, sólo en caso en que las ganas de vomitar, causadas por el dolor que lenta y dolorosamente se retorcía en ella como pequeñas almas navegando sus intestinos, la dominaran. Respiraba lento, parecía estar tranquila, pero hacía gran esfuerzo por mantenerse así, el calor que la rodeaba casi no la dejaba respirar y comenzaba a afectarle la cabeza, mas desde a fuera todo parecía normal. Ya no podía ver bien y todo giraba dentro de ella mientras la habitación se meneaba diabólicamente. Sin darse cuenta entra en un profundo transe uno del que difícilmente se podría recuperar. Con los ojos blancos, la boca entre abierta, los músculos del cuello tensos y la “mirada” perdida en los recónditos colores y figuras del techo.
Las luces otra vez. Las muertes otra ves. Los cuerpos otra vez. Se arrastraban en el suelo de inmundicias y penas, lamentos acompañaban los quejidos más tortuosos que un ser humano podía escuchar, pero no era humano. Cómo desgarran la carne de sus propios huesos sin que ella los pudiese detener ¡déjenme en paz! Como, putrefacta, se vuelve a reconstruir la historia de su vida, mierda que colgaban de sus recuerdo, orina de sus ojos y un pañuelo blanco. Blanco. Tómalo.
En un recuerdo flotaba, ahora sumergida en una penumbra misteriosa donde no había más que dolor, mas aun se podía refugiar en el recuerdo de aquel insignificante e irrelevante pañuelo blanco. Enfocaba sus lágrimas, que ahora corrían por su cara sin vergüenza, en sus heridas y en la tortuoso llegada salada de ellas hacía sus adentros a través de la carne abierta de su espalda y sus piernas, sus brazos y cara. El ardor iba más allá y penetraba los huesos, la sangre pintaba su cara llena de surcos por las lágrimas derramadas, el punzante dolor de los cortes imaginarios, los desgarros oníricos y los quiebres fantásticos la tenían atrapada en un desesperante espiral de castigos. No merecía esto, merecía más. ¿o no?
Despierta. Un martillo que golpea su pecho la hace abrir los ojos y despertar de aquella pesadilla, un río de adrenalina que corría por sus venas reanimando los músculos casi muertos y los recuerdos casi perdidos. Desorientada mira cuidadosamente a su alrededor, esperando encontrar algo de aquellas horribles visiones sin sentido que atacaban como sobras y llantos desde la muerte de aquel hombre, pero nada se presentó. Trato de calmarse, pero las drogas del cuerpo se abarrotaba en sus oídos y entorpecía sus movimientos, así que esperó largos minutos hasta que el recuerdo de aquella pesadillas se difuminó en las estrellas y la luz de luna que se colaba entre la cortina. Se levantó y lavó su cara con el agua más fría que las cañerías le podían dar, tratando de despertar de su vida. ¿qué es esto?
el pañuelo blanco seguía vagando en su mente, buscando algún sentido.
¿quien es aquel hombre?
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Cuando algo así te sucede
Lo único que quieres en estos momentos es llorar, llorar tan fuerte que tus ojos se evaporen para así no poder seguir derramando tu alma, llorar tan fuerte que tu voz se rompa en un millón de partes para no poder seguir gritando.
Deseas que el dolor, que se clava en todo tu cuerpo aumente tanto que te mate, porque sólo la muerte te va a dar el alivio que buscas.
Desaparecen las palabras de consuelo y todo lo que te dicen sólo te recuerda la herida que te esta despedazando.
Dejas de ver, dejas de oír, dejas de respirar, deseando desaparecer en algún silencio.
Te desarmas al verte al espejo, desecho, restos de humano cayendo poco a poco, convirtiéndose en polvo y recuerdos. Nada ocupa tu cabeza más que aquel recuerdo que te destruye.
Ya no eres tu, eres nadie, eres nada, eres un cascaron vacío, un recipiente tirado en el piso y a tu alrededor está derramada tu alma, como sangre que copiosamente sale de tu corazón. Así te sientes cuando algo como esto te pasa.
¿qué hago? ¿qué hago ahora?
El dolor es como una nube que te rodea, sabes que esta en sima tuyo, mas no lo puedes ver, es la neblina que te rodea y hace borrosos los contornos de los momentos felices, y los aleja. Retrocedes buscando refugio de este sentimiento, retrocedes sin mirar atrás y caes en un barranco. Te golpeas el rostro, las manos las piernas, el corazón, los pensamientos y el alma, estás tan magullado que apenas puedes respirar, y el aire se convierte en tóxico veneno que viaja por tus venas, te desases.
martes, 4 de noviembre de 2008
la Verdad
El inconfundible sonido de los dedos golpeando energéticamente las teclas del computador llenaban la reducida habitación en la que se encontraba el escritor, absorto en su trabajo, concentrado en cada letra que tipiaba, sin ser capaz de distinguir otro sonido más que el de sus propias manos; parecía encontrarse en un transe forzado, hipnotizado por el resplandor de la pantalla. Una especie de corriente eléctrica rodeaba los alrededores, un suave y casi imperceptible zumbido que acompañaba las agresiones que tenía contra el teclado.
Piensa, piensa en ella para contar otra historia.
El trance lo llevaba a oscuros rincones de su mente, y abstraído del mundo tenía conversaciones con él mismo; el conciente inconciente con el que rebatía sus ideas, una imagen casi borrosa de él mismo en una época sin dolor, sin soledad, sin recuerdos.
- para que sigues escribiendo sobre ella, no va a volver …
- ya lo sé, pero la mantengo viva en las historias y con eso puedo vivir tranquilo
- no puedes vivir. Acaso no te das cuentas como estás, te ves destruido, estás destruido. No tienes nada por lo que vivir más que por tus historias de “amor”
- no son historias solamente, son mis historias
- no, son las historias que tu quieres que sean verdad. Déjala ir, ella ya no está en este mundo
- no deberías decirme esas cosas, eres yo y yo la quiero viva, y la única manera que conozco para mantenerla así es a través de estas estúpidas historias! , así que no me vengas con esas cosas en estos momentos!!!
- No tienes para que gritarte, además eres siempre el que termina sufriendo
- No fue siempre así?
- Tienes razón, mejor me callo y seguimos escribiendo otra “estúpida” historia de “amor”
Era un escombro, recuerdos de persona, resto de humano que tipiaban desesperadas palabras para mantener una fantasía que con el paso del tiempo se desvanecida. Gigas de historias virtuales, mentiras, fantasías y cuentos digitales de amor.
Así se mantuvo por años, y perdió la vida viviendo la fantasía que lo hacía miserable, mas no conociendo otra forma de vivir continúo con su autoimpuesta tortura por una muerte accidental de un ser que sólo estuvo en su vida un par de meses. Pero de tanto en tanto se preguntó si aquellos sueños, transformados es historias, eran realmente sueños, parecían tan reales, el agua en su cuerpo, el dolor de su pecho, el suave toque de sus manos, el aroma de sus cabellos y el color de sus ojos, todo parecía tan real…
jueves, 23 de octubre de 2008
corazón roto
Te estaba esperando
Esa suave voz de ángel alcanzando su piel y rozando su corazón, quien parecía estar muerto desde hace tanto tiempo, despertó golpeando con fuerza su pecho. Sus brazos se debilitaron y sus piernas estaban a punto de ceder cuando el gentil tacto de sus delicadas manos le toman la cara, evitando la caida; cerró los ojos, no quería que todo fuese un sueño, una fantasía, otra de las mentiras que se dijo tantas veces para no llorar, pero era verdad...
- no
- esperé tanto tiempo para volverte a ver
- eres una mentira (por favor que sea una mentira),un engaño... no estás aquí
- abre los ojos
- no (por qué me haces esto?)
- abre los ojos!
El silencio los capturó en un espiral de infinitos sentimientos confusos, de palabras sin decir, de malos y buenos recuerdos. Aun sentía el calor de su mano en su rostro, el aroma de su pelo, la tranquilidad de su tacto, pero no quería abrir los ojos y llorar... no podía ser verdad
- mírame, ahora no me iré
Su voz era casi un susurro, una brisa suave, lenta y cálida que acariciaba su piel y su alma, curando las heridas del último encuentro y dándole la vida que había perdido
- pero no te pierdas esta vez (por favor no desaparezcas), porque mi corazón se ha vuelto de cristal y si vuelve a caer se partira en mil pedazos; demaciado pequeños para importar, pero lo bastante grandes para cortarme.
- soy real...confía en mí.
Quieto, temeroso de que todo fuese una trampa, abrió los ojos para encontrarse de frente sumergido en el color ceniza de la mirada que casi había olvidado. La tomó fuertemente entre su brazos para sentir el calor de todo su cuerpo y la besó... dejó que su boca dijese todo lo que en tanto tiempo quiso decir, hundiendose en el dulce sabor de sus labios y el ritmo de su respiración.
- por qué me dejaste?
- porque no podíamos estar juntos
- pero por qué me dejaste?
- porque debías sufrir para poder amar
- eso no es demasiado?
- me perdí... porque nuestras almas se confundieron y no sabíamos que ser o hacer. Te necesité por tanto tiempo, pero lo lograbas ver cómo me destruías y me alejé
- que?! No entiendo lo que me quieres decir
- no tienes que entender, sólo tienes que saber que no me iré de tu lado
- vamos a poder estar juntos y esta vez será todo tan distinto, te lo prometo
- no, no podremos estar juntos... esta vez no
- pero....
Esas palabras le apuñalaron el corazón, atravesándolo, destruyendo sus esperanzas y el calor que lo había colmado hasta davolverle la vida se desvanecía rápidamente. Dejó de sentirla en sus brazos y el aire escapó de sus pulmones dejándolo vacío. En un extraño sueño pudo ver cómo caía su corazón, helado como roca, y se estrellaba contra el suelo partiéndose en mil pedazos. Sintió un agudo dolor que lo arrebató de todas sus fuerzas y lo tiró bruscamente al suelo, y con lo poco y nada que tenía de vida, gritó. Gritó tan fuerte que su alma quedó herida y muriendo, un grito tan lleno de dolor y nostalgia que tuvo miedo de romper su voz.
Podía escuchar las campanas sonar y la lluvia que comenzó a caer tratando de hacerle compañía.
Sé que todo esto es un sueño y pronto despertaré. No trates de repararme y aléjate de mi, eres un mal recuerdo, una pesadilla de la que no puedo despertar ahora, pero lo haré, no estoy dañado, eres la mentira que tantas veces repetí para seguir viviendo, para poder esconderme, para no llorar.
Recogido en el suelo, en silencio, se dio cuenta que nada era un sueño y lentamente se convertía en lo que quedaba de ayer, perdido entre el recuerdo de la gente pasar a su lado, buscando respuestas que sabía no encontraría nunca, sintiendo tantas cosas, tratando de ser tantas cosas. En su dolor, desorientado como estaba, la siente sentarse junto a él:
- algo siempre me trae a ti, no importa lo que haga o lo que diga
- como puedes... me abrazas sin tocarme y me dejas otra vez. Nunca... nunca desee tanto algo como ahogarme en tu amor. Por favor, libérame y déjame ser, no quiero volver a caer, no ves que estoy tratando de mantenerme en pie.
Esa melancolía palpable en el aire se impregnaba en sus ropas. Las gotas de lluvias eran lágrimas que lloraba el cielo por ellos, tratando de endulzar los tragos amargos en los que se ahogaban, tratando de limpiar la sangre de sus corazones, de sus manos, de sus labios y de sus cuerpos
- vivo de rodillas mientras trato de hacerte ver lo debo hacer, pero no te puedo dejar ir, eres lo único que me mantiene. Seguiré aquí, junto a ti... mas juntos no podríamos estar sin destruirnos
- no estás aquí?
- sí, estoy aquí
-no entiendo... entonces que eres...
silencio
De golpe se sintió hueco, frío, solo. Logró pararse, empapado y abandonado en medio de la nada, mirando a su alrededor, buscando un mal recuerdo.
Sigues ahí, pero no estas...